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Despliega la esterilla y empieza

Practicar yoga me centra, me fortalece y me llena de claridad. La regularidad es la clave para despertar el poder que la practica me ofrece.

Practicar yoga me centra, me fortalece y me llena de claridad. La regularidad es la clave para despertar el poder que la practica me ofrece.

En la esterilla me doy cuenta donde esta mi mente, donde estoy yo, y como se siente mi cuerpo cuando nota que mi mente inventa historias y yo me pierdo en ella. Mi cuerpo desea que yo esté en paz con mi mente, que me mueva, que me alimente bien, que sea feliz y que me sienta sana y tranquila. Mi corazón desea que piense menos y sienta más.

Cuando hay que poner atención y energía a tantas cosas a la vez en el día, resulta difícil desplegar la esterilla y escuchar el sonido del ahora. La vida se vive a un ritmo muy acelerado y a veces nos perdemos en querer hacerlo todo. Con tantas prisas es posible que no comamos bien, que no nos movamos todo lo que necesita nuestro organismo, que no descansemos lo suficiente y que no tengamos tiempo para un momento de pausa y recargarnos. ¿Por qué vivimos sin tiempo para tomarnos un respiro y sin enterarnos de la Vida? Es habitual escuchar la frase “no tengo tiempo”. Una frase que decimos sin pensar mucho en lo que realmente significa. Para mi fue importante entender el significado de esta frase que solía decir en numerosas ocasiones. Lo entendí el día que se hizo imprescindible tener tiempo para ver correr a mis hijos, para jugar con ellos, tiempo para verles crecer, tiempo para que me conocieran bien, tiempo para vivir historias sin quejarme de no tener tiempo. Desde entonces me propuse que si alguna vez volvía a expresar “no tengo tiempo” entonces debía pararme y tomarme una buena dosis de tiempo. Antes de que la vida me volviera a parar.

Hace poco descubrí unas frases que tengo en mi diario y que me encantan: siéntate, relájate, respira y alégrate de tener tiempo, reconoce la suerte que tienes de estar viva y da las gracias a la vida por ello. Yo siempre agradezco estar despierta, activa y fuerte, porque un día no lo estuve. Algo que me quedó muy grabado en mi ser, fue esa sensación que tenía de no recordar como era sentir mi cuerpo fuerte. Mi esterilla ahora siente a mi cuerpo ligero y ágil, pero ella y yo sabemos como me temblaban los brazos y las piernas, como gritaba mi espalda, como lloraba mi alma y como a pesar de mi cuerpo débil y lleno de dolor desplegaba mis alas encima de ella. Siempre me daba ese impulso que me lanzaba de nuevo y que me alimentaba el espirito, me daba fuerza, poder y paz. Pasaba momentos imaginando mi respiración como una brisa purificadora que me iba calmando. Iba sintiendo confianza y me abría a las sensaciones de placer nuevamente. Cada respiración me iba aportando vida nueva a mi cuerpo, es por eso que siento tanta felicidad de compartir lo que para mi fue y sigue siendo esencial y que comparto cada día junto a mi esterilla.

Yo en la esterilla he experimentado toda clase de emociones. Siempre que he dado un paso adelante hacia mi crecimiento he experimentado miedo, rabia, tristeza, decepción, vergüenza. Me he metido en grandes tormentas, asustada y sola, he sentido todo tipo de sensaciones desagradables y he cruzado el desierto de mi mente, he caminado sin dirección, he buscado calma en los arboles y ellos me han trasformado. He comprendido que para crecer primero hay que sentir, hay que encontrar esas heridas emocionales y físicas que creemos curados, pero que aun están en algún lugar profundo. En todo crecimiento percibes esas cicatrices emocionales que mantienes bien escondidas. No siempre es fácil ir hacia dentro y sacar a la superficie las heridas y las penas para soltarlas y que se puedan curar. Lo mas difícil creo que es estar dispuesto a sentir y provocar cambios reales en tu vida.

Hay algo que es clave, mi cuerpo esta preparado pero… ¿estoy preparado yo?

 

En la esterilla se encuentran respuestas, a aquello que nunca es hablado, el yoga encuentra emociones bloqueadas y las libera, elimina las viejas creencias que solo nos limitan, nos vuelve a nuestro centro, nos inspira a quedarnos en el ahora, a sentirnos frescos, nuevos y llenos de cosas por descubrir.

Lo que más me emociona cuando me acerco a mi practica, es aceptar el instante. Es sentir la pulsación de mi corazón expandiéndose por todo mi cuerpo. Desplegar la esterilla es apasionante ya que el yoga encuentra lo que sea que haya en tu interior, se experimentan sensaciones intensas, se experimentan incomodidades al soltar las tensiones que el cuerpo estaba reteniendo. Lo que más he aprendido practicando con mi esterilla, ha sido a quedarme en esos instantes de dificultad y de dolor donde la mente me dice “salte”, “para”, “no puedes”, “déjalo”, “esto no es para ti”. Me quedo con una actitud abierta y relajada. Respirando puedo escuchar mi verdadera voz que me dice, “vamos, rompe con lo que te limita. Estás llena de una gran energía, confía y adelante”. Así he logrado llegar al otro lado y avanzar hacia la ecuanimidad.

Puedo decir que el esfuerzo consciente me ha llevado a una practica cómoda y libre.

 

En la esterilla de yoga detienes tus reacciones. Siempre que nos enfrentamos en exceso a nuestras reacciones, nos desequilibramos. Ante las dificultades lo mejor es fluir y mirarlos con una mente tranquila y el yoga hace que disminuyan nuestras reacciones. Hay mucha diferencia entre si emocionalmente respondes ante las presiones de una manera equilibrada o no. De una manera crecemos y de otra sufrimos y hacemos sufrir. El yoga te lleva a mantenerte en tu centro, sea lo que sea lo que esté sucediendo a tu alrededor.

La practica regular te mantiene en el camino optimo. Eres más sensible a las sensaciones de tu cuerpo, notando que si está cansado, rígido, tenso y desequilibrado puedes ayudarlo a sentirse fuerte, suave, en equilibrio y cómodo. Al mismo tiempo, la practica diaria te acerca a conocer más tu respiración, observando si la sientes libre y suave o irregular y congestionada. Así como trates a tu cuerpo durante el día, así lo sentirás en tu esterilla.

¿Cuando y cómo hay que practicar? Yo creo que es mejor practicar un poco cada día que mucho de vez en cuando. Hacer 20 min cada día sería mejor que dos horas una vez por semana, es verdad que lo ideal seria hacer una hora cada día, pero si resulta difícil ha que hacer lo que uno siente que puede. Ya que todo lo que practiques estará genial.

Practicar yoga me centra, me fortalece y me llena de claridad. La regularidad es la clave para despertar el poder que la practica me ofrece.

 

Gris Juncadella

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