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"¿Eso vas a comer?"

¿Cómo me hice fuerte y logré comer en calma a pesar de miradas y frases como “eso vas a comer”?

¿Cómo me hice fuerte y logré comer en calma a pesar de miradas y frases como “eso vas a comer”?

A lo largo de mi vida he disfrutado comiendo, desde niña me gustó probar todos los alimentos. En casa, mi madre cocinaba muy bien. Había trabajado muchísimos años como cocinera en un restaurante. A mi padre también le gustaba cocinar, aunque él tenia una especialidad: preparar riquísimas ensaladas. Le encantaba rallar zanahoria y la dejaba macerar con aceite, sal y tomillo. También sopas frías de tomate rallado, aceite y sal. Su dulce favorito era miel de romero cruda. Meter la cuchara en ese tarro de miel y untarlo en un pan delicioso, era nuestro momento preferido. Recuerdo que los desayunos de mis padres eran como si fuese la hora de comer, desayunaban siempre juntos, se preparaban ensaladas con atún, tomate y cebolla, un plato de legumbre, otro día pan con tomate y sardinas. Siempre les vi disfrutando comiendo. A mi se me hacia extraño que mis compañeros desayunaran pan con nocilla o cereales, ya que mis desayunos eran platos de comida.

A la hora de comer se preparaba con detalle la mesa, siempre nos acompañaba una gran bandeja de ensalada exquisita junto a una gran cantidad de verdura y después el plato principal que tocase, o bien legumbres, o arroz, pasta, pescado o carne. Mi madre era una experta en paellas y gratinados, la receta que más me gustaba era coliflor, patata y atún gratinado con mucho amor. Y el sabor que más echo de menos es su arroz con leche. Les entusiasmaba coger el coche y viajar a distintos lugares, por muy lejano que fueran, porque les habían dicho que había un restaurante que se comía muy bien.

“De ellos imite esa pasión por comer, así que cuando fui creciendo sentí una gran curiosidad por la alimentación

A pesar de que estuviera estudiando temas relacionados con el deporte, quise estudiar cursos de nutrición deportiva y cursos de cocina vegetariana. Cada curso me enseñaba lo importante que es tomar consciencia de cómo nos alimentamos. El curso del que más aprendi fue el de cocina vegetariana. Cuando me hicieron comprar todo lo que necesitaba pensé: “wow esto va en serio” y sí que iba en serio! En la primera clase llegó mi primer corte en un dedo. A pesar de ello, yo seguía emocionada y con ganas de aprender. Me lo pasé genial y disfruté abriéndome a nuevos sabores y texturas. Fui teniendo una relación armónica con la comida y he experimentado siempre una felicidad natural al comer. En esta época de jovencita tenía una inocencia preciosa que pronto iría perdiendo con tantos juicios que encontraba por el camino. Personas que no son conscientes y entonces se les hace extraño que alguien despierte. Cuanto más aprendía  más me costaba entender por qué la alimentación consciente despertaba tanto juicio en los seres humanos. Por qué se critica la manera con la que uno decide alimentarse. Recuerdo que siempre oía decir de mi que yo seguía una dieta, cosa que no era cierto. Es más, cuando iba a comidas yo siempre probaba todo y veía que los que tenían juicios hacia mi eran los que precisamente no probaban nada.

“Es muy curioso como la alimentación despierta tantos juicios y reconozco que es un tema que llega a dañar emocionalmente a la persona.”

Yo he sentido ese juicio constantemente a mi alrededor, y no es fácil que no te afecte. La verdad es que es muy triste estar sometido constantemente a juicio en una mesa. Ya que el momento de comer es un acto donde debes sentarte tranquilo, atento y en equilibrio, y tener miradas y comentarios de critica no ayuda a esta calma necesaria para alimentar tu ser. Yo he comido muchas veces sin calma y sintiéndome cohibida, claro está, porque mi sensibilidad e inocencia permitían que sus criticas conscientes o inconscientes me afectaran. Ojalá no hubiese tardado tantos años en expresarme libremente en una mesa y fuera de ella.

¿Cómo me hice fuerte y logré comer en calma a pesar de miradas y frases como “eso vas a comer”?

Pues lo logré desde el amor y la compasión.

Una vez una doctora me preguntó por qué piensas que el mundo va a cambiar después de haber pasado por una enfermedad. El mundo no va a cambiar, has de ser tú quien realice ese cambio que quieres encontrar en el mundo, y hazlo encuéntralo ya en tu interior, hazte fuerte ya!

Cada día me acompaña ese gran mensaje.

Así que empecé con mi cambio desde mi interior, dejé de buscar en los demás la aprobación de mis actos, de mi crecimiento.

Fui mama y las criticas sobre como me alimentaba yo y como alimentaba a mi familia aumentaron. Aprendí como te llegas a debilitar cuando dudas de ti ante tanta presión.

Como llegas a dañar tu ser con tus miedos “¿lo estaré haciendo bien?”. Pones en duda hasta si eres una buena mama. Y una cosa tengo clara, cuanto más te debilitas más permiso les das al resto para seguir enjuiciando todo lo que tu haces. Mis hijos han sido mis grandes maestros, juntos lo hemos hecho genial. Me han llenado de sabiduría, de una gran ecuanimidad, de una excelente comprensión ante todo lo que va sucediéndome en la vida. Ellos han sufrido también miradas y comentarios por llevar plátano con tahín y miel en vez de bocadillo. Cuantas explicaciones hemos dado. En fin, me han hecho aprender que todo es un juego y se puede decir que hemos aprendido a mover la ficha adecuada y jugar mejor las partidas. 

“Mis hijos han sido mis grandes maestros, juntos lo hemos hecho genial”

Quiero compartir con vosotros una de esas partidas de la vida que me enseñaron mucho sobre la alimentación. En esa partida tuve que ser muy precisa decidiendo que ficha mover para seguir en el juego. La ficha que decidí mover fue la roja, el color de la pura pasión por todo lo que a lo largo de mi vida había ido asimilando. Pasión por el deporte, por la alimentación y pasión por empoderarme. Mi amigo dragón, como siempre llamo al cáncer, me hizo mover ficha y me regaló presencia para estar lista y hacer la mejor jugada. Cuando en tu vida hay una partida de este tipo, tu consciencia te dice abre los ojos y mira que es lo que ha creado esta realidad que estas viviendo, abre el corazón y mira que es lo que has sentido para crear esta jugada, abre tu mente y descubre que pensamientos han estado pasando por ella, abre tus manos y siente que energía hay a tu alrededor y que energía desprendes tú, ábrete a tu ser mas elevado y escúchale.

Lo cierto es que esa jugada se ralentiza e incluso te paralizas y no mueves ficha hasta que pasan unos días donde solo contemplas el mundo, esperando respuestas. Alguna señal que te guíe. Días en los que a pesar de la incertidumbre sigues en pie y te mueves, temblando pero te mueves. Entonces por pura magia te llega un rayito de luz que ilumina tu corazón y desde ahí pones toda tu intención más que nunca en saber que quieres y para que estas en la vida. Ese es el momento mágico en el que sientes una fuerza interior que te lleva a tomar cualquier dirección que antes no hayas tomado, buscar esos caminos que antes no hubieses cogido, sientes que quieres expresar aquello que antes no expresabas por temor, por desconfianza en ti. Es entonces cuando quieres escuchar ese silencio desconocido que tanto habías leído en libros, buscas bailar esa canción que vibra en ti y nunca la has dejado salir. Buscar ser tu, autentica, espontánea, risueña, dulce, vital, traviesa, sensible, valiente y temerosa a la vez, divertida y seria, frágil y fuerte a la vez. Ya toca mover la ficha y jugar la partida mas intensa de tu vida. Quise ver y sentir lo que en realidad estaba sucediendo dentro de mi. Me di cuenta como no supe contemplar a mi ser, ver mis resentimientos, mis miedos, mi ira, mis celos, mis inseguridades, infinitas dudas sobre mi misma. Cuanto más conocía de mi, más podía liberarme y empezar a sentirme a gusto en mi propia piel, vaciando capas emocionales. Algo que busqué en mi fue coherencia en lo que sentía, decía, y hacia. Llegue al punto de estar orgullosa de ser como era, feliz por mi camino en la alimentación consciente. Creo que nunca fui tan clara con el mundo, no di ninguna explicación más para justificarme sobre como me alimentaba.

Recuerdo en el hospital, cuando después de la operación, agotada de todo el proceso químico y con mucho que aceptar de mi cuerpo, se dibujo en mi una gran sonrisa y sentí que todo estaba genial, todo estaba saliendo bien y pronto me encontraría fuerte de nuevo. Recuerdo cuando una enfermera me preguntó que comida me traían al día siguiente y yo por primera vez en mucho tiempo dije en alto, mucha verdura por favor al dente y sin patata. Mi cuerpo necesitaba seguir nutriéndose como siempre y sabia que en el hospital si decías que no comes carne, te traen pasta. La alimentación en los hospitales debería ser muy nutritiva y ayudar a coger fuerzas en vez de debilitar aun mas a la persona. Cuento esto porque tal vez ayude a alguien a entender que lo mas importante en esta vida es sentir verdad el interior y actuar desde tu verdad. Yo sentí mucha coherencia esa noche, me acompañaba mi marido, mi mejor amiga que ahora es ella quien esta jugando su partida mas importante, y también me acompañaba alguien que nunca se separo de mi en todo el proceso. A todos ellos les dije: ¿sabéis que voy hacer un proyecto donde poder llevar a las personas un mensaje de claridad en la alimentación? Ellos me miraban con esa mirada que ya estaba acostumbrada a ver en las personas, unos ojos tristes y preocupados al verme débil y a la vez tan ilusionada. Aun así  se rieron y me dijeron: “Gris tú lo consigues seguro”. Ese día supe que algo iba hacer para agradecerle al universo volver a casa abrazar a mis hijos y jugar en la cocinita como siempre lo hacíamos. Pero nunca imaginé que cinco años después estaría escribiendo un articulo para el blog de mi propio proyecto, vivea, un lugar donde poder compartir mi pasión por una alimentación libre de etiquetas, buena y natural, y compartir mi investigación por respirar que es lo que más me nutre tras mi gran jugada.

“Vivea es ese proyecto que imaginé mientras me recuperaba.”

Tenía una intención: inspirar a darle valor a nuestros cuerpos y a nuestra buena salud. Sentirnos ‘sanos’ sin necesidad de caer enfermos para enterarnos que hemos perdido la salud. Se puede decir que cuando enfermamos se nos abren los ojos a la posibilidad de perder de la salud y la vida, a la paciencia y a la aceptación. Es mas fácil cuidarte cuando estás bien que no cuando estas débil, y sin embargo no nos damos cuenta de ello. Estudié mucho sobre el tema de la alimentación en mi caso y llegué a muy buenas conclusiones que quiero compartir con vosotros. En la alimentación no hay que permitir etiquetas, yo sólo entiendo de comer para disfrutar más de la vida, sentirme mas vital y potenciar esa parte elevada de mi ser. Me alimento como siento que debo hacerlo y no lo hago para no enfermar, lo hago para brillar más, para vivir intensamente el día y no quedarme sin energía al medio día. Para llegar al descanso de la noche y entregarme a ella, después de haber vivido mi día plenamente. Es muy importante tener claro que nos alimentamos para potenciar la salud y no enfocarnos en comer bien para no estar enfermos. A mi me encanta verlo así. De hecho cuando he ido a muchas conferencias de personas que explican muy bien una alimentación anticancer, me sorprendía ver que todo lo que decían había sido mi alimentación diaria durante gran parte de mi vida. Y sí, es cierto, a veces me salía alguna lagrimilla cuando me venia ese pensamiento “vaya, si mi alimentación se basaba en todos esos alimentos”.

Fui a muchas charlas y siempre veía que las personas empezaban a cuidar su alimentación tras perder la salud, eso me impresionaba. Pero hubo una charla donde descubrí algo nuevo en el tema de perder la salud. Alguien dijo:  “aliméntate para vivir tu salud, no te enfoques en alimentarte para no enfermar”. Le di muchas vueltas a este mensaje tan poderoso. A veces de tantas explicaciones que damos a los demás al cómo nos alimentamos, llegamos a manifestar que comemos así para no enfermar. Le vas dando vueltas a ese concepto y eso no va bien a tu organismo. Así que me encantó escuchar ese mensaje y desde entonces siempre cuento que comer es un placer y así debes tomártelo.

Disfruta y suma a tu cuerpo bienestar y calma. Comer alimentos que te sostengan y te den energía. Y no alimentos que te agoten y te ataquen. Vuelve a la naturaleza y a sus alimentos revitalizantes. Empieza a creer en lo que ya sabes de corazón que es verdad: Cuidar tu cuerpo y mente te hace feliz.

Gris Juncadella

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